ADELAIDA

-Adelaida, niña, que manda a decir mi abuela que usted ya está muy grande para andar trepada en esos barrancos, que el cuerpo le va ganar, el sobrino de Teresita se cayó en esas, y no dejo títere con cabeza ¡Adela…!-
Pero Adelita seguía parada en el tejado triangular de la iglesia, balanceándose como en una viga, tratando de no caer, siempre quiso ser gimnasta pero sabía que los sueños en su pueblo hacían rato no se cumplían. Y se reía cada vez que una paloma le hacía cosquillas, con el ala, en la nariz, y sus vuelos la distraían tanto, que por momentos perdía el equilibrio y le tocaba agitar los brazos fuertemente para no caerse. En una de esas una paloma negra y vengativa (que se le pareció a Ramona, su compañera de puesto, que le ve con rabia cada vez que el profesor le sonríe a Adelita por lo inteligente que es) se le poso en el brazo derecho, incriminando  la balanza, y la desestabilizó haciéndola caer en toda la puerta de la iglesia frente a unas señoras con las cabezas cubiertas de chales, que venían a rezar todos los miércoles.
Razón tenía la abuela, que tanto que va el cántaro al agua que al fin se rompe, reza el viejo adagio, y este sería el único sueño que se cumpliría en el pueblo de Adelaida.
Adelaida niña inteligente por pensar en Ramona……..